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Otro cúmulo de errores

La corrupción vuelve a copar las portadas de los periódicos. En uno de ellos se leía hace unos días cómo uno de los implicados en el último caso en saltar a la prensa manifiestaba no haber cometido ningún delito “al menos conscientemente”, se deduce por tanto que, si el juez termina por decidir que sí lo cometió, sería fruto de un error.

Quizá también sean fruto de errores los casos Nóos, Gürtel, Palau, Palma Arena, Púnica… Los cobros de comisiones, los contratos amañados, los pagos indebidos, las ganancias ilícitas… errores, todo errores. Error también, el de muchos de los implicados al pensar que estaban por encima de la ley…

Error seguro el trato que cada partido político ha dado a los casos de corrupción que afectaban a sus cargos electos. Error el que no haya habido relevo en los puestos ejecutivos de los partidos por personas con trayectoria limpia. Error el que no surjan alternativas “limpias” de todas las ideologías y haya millones de personas que, ante unas elecciones, se vean abocadas a quedarse en casa o a votar a partidos manchados por múltiples casos de corrupción.

Error tras error…

 Y, quizá el mayor de todos, el de pensar que el enorme deterioro en la confianza depositada en los partidos tradicionales no va a ser aprovechado por otros en su propio beneficio. Ahora somos un país frágil en la confianza en nuestro sistema y cualquier manipulador que se precie sabe que una persona frágil es muy fácil de manipular. Cada nuevo error que sale a la luz hace que, los que seguro nos acechan, se froten las manos de satisfacción.

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Femenino singular

La semana pasada hizo unas declaraciones Pablo Iglesias en las que hablaba de feminizar la política. El titular era llamativo así que las he leído/escuchado enteras y no he podido evitar sentir una mezcla de incredulidad e indignación. Y no sé si me indigno femeninamente o individualmente porque en mi caso, digan lo que digan Pablo Iglesias o cualquier otro erigido en experto en estos asuntos, mi dotación cromosómica me dificulta el separar una cosa de otra. Yo nací mujer, pertenezco al género femenino y mis actuaciones, tanto personales como  profesionales, femeninas son porque de mí nacen. Y son tan femeninos mis exabruptos como mis caricias, mis órdenes como mis súplicas, tan femeninos mis besos como mis cabreos, mis tequieros como mis insultos. No soy más mujer cuando beso que cuando exijo, ni más cuando cuido que cuando me indigno. No siempre la condición de mujer se adquiere en el nacimiento pero igual da a la hora de actuar.

Tanto miedo me da el machismo conservador como este nuevo paternalista de izquierdas disfrazado de feminismo. Una de las cuestiones que explica Pablo Iglesias con claridad y detenimiento es que esa feminización de la política que él defiende no implica, no nos confundamos, que los hombres dejen su espacio a las mujeres, no, porque, y cito textualmente de nada sirve poner como portavoces a mujeres si estas no están feminizadas. Acabáramos. Así que nos explica, despacito para que lo entendamos, que no hace falta que haya más mujeres en puestos de responsabilidad, no sea que las que lleguen sean de las “malas”, de las no feminizadas, porque ellos mismos ya se feminizan y se perpetúan en el poder y la responsabilidad. Y ya mientras tanto si eso nosotras nos quedamos en casa cuidando nuestros hogares y a nuestras familias, volviendo a depender de que hombres, feminizados o no, decidan sobre nuestra vida mientras nosotras somos meras espectadoras. Muchas gracias, hombre, muchas gracias. Ayuda mucho a la lucha por la igualdad de oportunidades para todos los sexos, un montón.

Es del último mes también una campaña publicitaria que se empeña en obligar a la RAE a modificar la definición de “madre” y darle un sentido mucho más amplio y emocional. Efectivamente, como explican algunos famosos en el anuncio, mi madre ha hecho, y hace, por mí mucho más que parirme. Como yo por mis hijos. Y también es verdad que ni a  mi madre ni a mí nos conoce la RAE de nada pero eso no nos hace sentirnos ofendidas por su definición: Mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie. Porque ese es el hecho objetivo que nos hizo adquirir la cualidad de madres. La RAE también prevé que esa adquisición no se realice solo por un acto físico y por eso otorga la acepción número 4 en la que define también como tal a cualquier mujer que realice las funciones de madre. Supongo una campaña publicitaria bien intencionada pero volvemos a sufrir intentos de catalogación solo de las condiciones femeninas. Tan madre es la que cuida como la que abandona. Se podrá adjetivar después pero el sustantivo es igualmente aplicable. Ocurre lo mismo con los padres y con ellos no hay campañas.

 El sexo al que pertenecemos, por nacimiento o por convicción, forma parte de cada uno de nosotros pero nuestra actitud en el mundo no es solo fruto de esa condición. No creo que haya un femenino absoluto que nos condicione en todas nuestras actuaciones, como tampoco creo que haya un masculino absoluto. No creo que haya nada que feminizar aunque, puestos a hacerlo, creo que los únicos individuos capacitados para hacerlo, cada uno en su absoluta singularidad, son aquellos que en su personalidad incluyen esa condición femenina, mujeres se llaman según la RAE.

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Puestos a elegir

Está claro que las declaraciones de Donald Trump en su carrera por conseguir el gobierno del país más poderoso de la tierra ya no sorprenden a nadie. Tras crear en los últimos días cierta expectación con su ambigüedad al manifestar su opinión sobre la limpieza de los procesos electorales en los Estados Unidos y su aceptación o no del resultado del que va a celebrarse el próximo martes 8 de noviembre, se ha aprestado a disipar todas las dudas al declarar su clara intención de respetar ese resultado… si es él el ganador.

Obviando el “pequeño detalle” de que las responsabilidades del puesto al que aspira no admiten bromas, tontería más o tontería menos en este señor ya ni siquiera nos produce sorpresa. Son cosas de Trump que ya no van a variar la consideración que cada uno tiene de él, cosas de Trump y ya, ahí se quedan, porque, después de una vida expuesta a los medios de comunicación, acreditada está su falta de respeto hacia todo lo que no le gusta, sean gobiernos, actitudes, objetos o personas (la diferencia entre estas dos últimas opciones no parece además algo que él quiera tener muy claro). Un perfil que no parece casar con un régimen democrático basado en la igualdad de derechos individuales con independencia de la procedencia, sexo, credo u opinión de cada uno. Resulta difícil creer que vaya a amparar esa igualdad alguien cuyo espíritu democrático alcanza solo hasta el provecho de la oportunidad de presentarse a unas elecciones. Él seguro defiende su ampliamente democrática personalidad, aunque en realidad sea bastante parcial al concretarse en una defensa a ultranza del derecho a la igualdad y a la manifestación de las opiniones de cada cual… siempre que sean las opiniones y colectivos adecuados.

Hay una clara similitud entre la democracia parcial y la dictadura. En todas estas se suele defender la existencia del derecho a la manifestación de opiniones, aunque ese derecho suela concretarse en una libertad total de expresión de opiniones… siempre que sean acordes con el régimen imperante. El disfrute del derecho es infinito, sin ninguna cortapisa… si lo que vas a exponer es acorde con quienes manejan el cotarro. Al final parece que en estas digamos democracias parciales tus derechos democráticos dependen de la suerte. Si  la tienes y perteneces a los colectivos que el régimen ampara y tus opiniones son coincidentes (siempre que actúes y vivas sin mirar a tu alrededor, claro) lo haces sin grandes problemas.

En estos últimos meses de incertidumbre política ha pasado a ser habitual el que los comentarios sobre las opciones que no compartimos incluyan una descalificación. Supongo que, como todos pensamos que nuestra opción ideológica es la más sensata, la más inteligente, lo siguiente es pensar que los que no votan como nosotros o no son tan sensatos e inteligentes como nosotros o no lo han pensado bien, así que todos aquellos a los que les ha dado por votar (a la ligera, claro, que si lo hubieran pensado lo habrían hecho bien) a otro partido diferente del que a nosotros nos gusta no pueden ser más que inconscientes, si no lo han pensado bien, o tontos perdidos, por haberlo pensado y a pesar de eso haberlo hecho así de mal. Y ya está, no solo lo pensamos sino que, con la mayor naturalidad, lo soltamos a quien nos quiera oír. Hay quién da un paso más y llega a la verdad absoluta de que el único voto respetable es el coincidente con su ideología, pero eso sí, desde el más absoluto espíritu democrático.

El último en soltar una perla así ha sido un exjuez muy mediático para su profesión que anda promocionando un libro de memorias. El periódico publicaba esta semana una entrevista en la que, a la pregunta ‘Gürtel’, Púnica, Taula… pero el PP gana las elecciones, este antiguo juez respondía: Esa es una de las grandes contradicciones sobre las que algún día tendremos que reflexionar en España. Yo no las puedo comprender ni las puedo aceptar. Respeto que cada uno vote a quien quiera votar pero eso no quiere decir que sea correcto. No es correcto votar a quien no es transparente, a quien no favorece un gobierno limpio, decente. 

No puedo aceptar, no es correcto votar… ¿está tan lejos de lo que dice Trump?

El espíritu democrático que inspira estas declaraciones ¿no es un poquito parcial?

La democracia es un régimen político que hay que currarse.  Tanta descalificación y falta de respeto a la opción adversa parece una señal de que hay quienes quieren dejar de esforzarse por ella para optar por parcialidades democráticas a medida.

Cada quien tiene derecho a concentrar sus esfuerzos donde le plazca pero la historia nos avisa de que las decisiones sobre qué parcialidad democrática concreta se aplica a un país se toman más con puñetazos y balas que con votos. Y los votos tendrán sus defectos pero puestos a elegir…

Imagen destacada: Urna, de·júbilo·haku·, vía flickr.

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Machista

Leo de pasada un titular: “Hay músicas mucho más machistas que el reggaeton y nadie dice nada” y me chirría ese emparejamiento gramatical ¿música machista? ¿es eso posible? Del texto de la noticia termina deduciéndose que lo machista, como era de esperar, eran las letras de determinadas canciones, pero supongo es más llamativo adjetivar a lo grande por llamar la atención de algún potencial lector.

El adjetivo aplicado a la música en el titular cada día es de mayor uso y, alegrándome de lo que eso significa en cuanto a identificación de conductas antes consideradas normales, no puede dejar de preocuparme la inconveniencia de su uso excesivo.

Veo en redes la imagen en pantalla de un “meme” sobre la presidenta regional que afanosamente se dedicaba a elaborar un diputado socialista durante el debate sobre el estado de la región en Madrid y la reacción posterior de la presidenta que exige disculpas por considerarlo “ofensivo y machista” y no termino de pillarlo. El montaje se basa en el cartel de la película Harry el Sucio en el que se sustituye la imagen de Clint Eastwood por la de Cristina Cifuentes con el edificio de la Puerta del Sol de fondo. ¿Eso es machista?  ¿por qué? ¿intentar desprestigiar a un presidente regional por algo que ha hecho en el ejercicio de sus funciones es machista? ¿lo es simplemente porque ella es mujer?

El pasado miércoles se presenta una iniciativa dentro de Podemos Madrid con intención de postularse como alternativa a las primarias que se celebrarán en noviembre. La propuesta, con el nombre de Adelante Podemos, es encabezada por varios dirigentes con actuales responsabilidades políticas y/o de gestión y se explica impulsada por Rita Maestre, actual portavoz del Ayuntamiento de Madrid. Las declaraciones durante la presentación hablan de la necesidad de “feminizar” la formación política y, molestas porque en alguna de las noticias en prensa sobre la presentación se hiciera notar la condición de ex-parejas de los actuales primeros dirigentes de Podemos de Rita Maestre (impulsora) y Tania Sánchez (integrante) de la iniciativa, al día siguiente se lanzan a publicar las dos un comunicado conjunto en el que defienden no ser ex-novias sino mujeres con decisión propia (la mayoría de las mujeres adultas, incluida yo misma, podemos acreditar que no son conceptos excluyentes) y terminan pidiendo un “Podemos para todas”. A la supuesta condición de machista de una noticia que informa de la intensa relación personal pasada de dos dirigentes políticos con otros dos a los que se van a enfrentar (detalle que, independientemente del sexo de los emparejados, no deja de parecer un posible condicionante) se contesta con la utilización del sexo como argumento político ¿feminizar un partido? ¿convertirlo en un partido para todas?  Hay un nicho grande de voto femenino en Podemos (como en cualquier otra organización) pero captarlo por su mera condición sexual ¿no es una trampa?

Seguimos viviendo en un mundo machista pero para mí que actuaciones de nuestras políticas como las anteriores no ayudan a combatirlo, sino más bien al contrario. La política ahora es un mundo sucio, y en él han entrado voluntariamente. Todos van a saco al desprestigio del otro. Que la defensa de las mujeres sea a  mí no, que es machista, perpetúa el rol de frágil mujer a la que hay que tratar con cuidadito. ¿Que el meme es ofensivo? Pues defiéndete explicando la razón de la actuación que lo provocó y reclama si quieres un juego político más limpio, pregonando con el ejemplo. ¿Que hay periodistas que informan de detalles de tu vida privada pertinentes al caso? Contesta con argumentos políticos solventes que soporten tu candidatura y elimina de tu discurso los basados en esa feminidad que tú dices no querer que se tenga en cuenta.

Puesta a elegir, como método de lucha de base contra las actitudes machistas, yo me inclino hacia el utilizado por un puñado de taxistas madrileños también en esta semana pasada. Ante la negativa de un cliente a montar en el primer vehículo de la fila por pensar que el estar conducido por una mujer le iba a impedir llegar a tiempo a su cita, el resto de los compañeros de la fila decidieron no admitirle ellos tampoco en sus coches obligándole a irse andando con sus maletas a cuestas. Sin explicaciones ni reivindicaciones, un paseíto bajo el sol cargando con su equipaje. No me parece mal escarmiento.

Foto destacada: editada sobre foto original de Galiza contrainfo, vía flick

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