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No tenéis ni idea

En diciembre del año pasado, tras unos resultados electorales que respondían a los que los medios de comunicación preveían, y que podrían resumirse en un “va a haber que pactar”, los líderes políticos empezaron sus conversaciones… sin llegar a ningún pacto definitivo que permitiera formar gobierno. En junio volvimos a tener elecciones y, tras unos resultados que, en general, volvían a responder a los que los medios de comunicación preveían, y que podrían resumirse en un “también va a haber que pactar” los líderes políticos volvieron a empezar sus conversaciones… hasta hoy.

Por lo que yo escucho y leo, la lista de culpables de esta situación para el sector mayoritario de la población se limita a esos “líderes” con una discutible capacidad de liderazgo y una mermada capacidad de diálogo. El acuerdo es prácticamente unánime en culpar a los políticos, aunque en función de la ideología propia, la cuota de responsabilidad se asigna en mayor medida a los de ideología menos afín disculpando a quienes en teoría defienden conceptos coincidentes con los nuestros. Pero quizá como electores nos está fallando la capacidad de autocrítica y no estamos prestando atención a la situación real.

Comparados con los más de treinta y seis millones de electores, la clase política representa una proporción mínima. ¿Y ellos pocos van a ser culpables de todo? Por favor…

Estamos viendo como problema básico el que ellos no sepan convertir el resultado de unas elecciones legítimas en un gobierno estable, pero lo verdaderamente gordo es que los más de treinta y seis millones de electores no sepamos votar y no dejemos de hacerlo mal.

La repetición de elecciones en el último mes de junio no puede responder al fracaso de una clase política (si así fuera, habría de considerársela absolutamente impresentable, al menos para otras posibles elecciones, y eso no es hipótesis factible). La repetición de elecciones fue una clara concesión de nuestros compasivos líderes que, conscientes de nuestras limitaciones como electores, nos dieron una segunda oportunidad. Ellos saben que no sabemos votar, no lo hacemos bien, votamos a quien, de acuerdo con nuestra ideología, afinidades, simpatías o hartazgos, nos conviene. Así, a nuestro libre albedrío, como si supiéramos hacerlo, y no nos sale, por eso no hay gobierno.

No nos salió en diciembre, y nuestros ecuánimes líderes hubieron de alcanzar el compasivo acuerdo tácito de pasar por encima nuestras carencias y concedernos una segunda oportunidad. Pero la hemos desaprovechado y lo hemos vuelto a hacer mal.

Y ahí los tenemos, por un lado intentando dar la sensación a la prensa internacional de que van a hablar entre ellos de techos de gasto, presupuestos, políticas sociales, financiación autonómica, política fiscal, desafíos independentistas… nimiedades, para desviar la atención de su verdadera lacra: tener tanto elector inútil.

La cuestión clave a decidir ahora no es otra que optar entre hacer un apaño de legislatura con este resultado extraño que les hemos entregado con nuestra incompetencia como votantes o volver a comportarse como padres pacientes, abnegados y protectores y darnos una tercera oportunidad. Pero para eso tendrían que tener garantías de que, de aquí a noviembre, ya nos habremos conseguido coscar de su mensaje y habremos asumido que, como votantes, no tenemos ni p.. idea, para que nuestro propósito de enmienda les asegurara un resultado facilito que no requiriera esfuerzo negociador por su parte.

Y el caso es que yo no lo veo, la gente se acostumbra a votar libremente enseguida y en unas pocas décadas ya se crecen, se sienten fuertes y seguros y votan como si supieran. Creo que va a ser mejor que se apañen con lo que tienen ahora, no sea que nos dé por votar  incluso peor y terminen teniendo que jugarse a los chinos hasta su asiento en el Congreso.

Imagen destacada: Agencia Efe vía 20minutos.es http://www.20minutos.es/noticia/2782088/0/elecciones-generales-2016-directo/

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