Los relatos

Vida bajo tierra

Salió en las noticias. En un pueblo de Madrid habían tirado un niño a la basura. Al principio la noticia daba miedo pero, cuando la oías entera, lo que daba era envidia. El niño era muy pequeñito y lo habían tirado, dentro de una mochila y con un biberón, en una papelera que tenía un agujero debajo. Como era pequeño, dentro del agujero se puso a llorar y unos policías lo oyeron y rompieron la tapa del agujero para sacarlo.

A mí no me tiraron a la basura cuando nací, pero eso es porque cuando era pequeño sí me querían y ahora, ya grande, no me pueden tirar porque no quepo.

Luego después hablaron de un narcotraficante que se había escapado de la cárcel en México por otro agujero, pero este era un túnel que habían hecho sus amigos para sacarlo, y era grande y con luz y todo, tan grande que no había que agacharse, y la policía a este no le había encontrado aunque lo buscaron mucho. En cambio, al niño del agujero pequeño, aunque no lo buscaban lo habían encontrado enseguida. Eso debía ser porque era un niño y lloraba, el narcotraficante seguro iba muy callado y descalzo para no hacer ruido. Además, como sus amigos le habían puesto luz en el túnel, no daba miedo y no había que llorar.

Yo a la policía la he visto una vez, eran muy majos. Yo me había escapado de casa y me encontraron por la calle y me trataron bien pero, como llamaron a mi madre y les dijo que yo era muy travieso, a mí no me preguntaron por qué me quería ir ni nada y me volvieron a traer a casa. Cuando se fueron, mi madre me dijo que ya se iba a ocupar ella de que no se me volviera a ocurrir escaparme y dejó a mi hermana berreando en la cuna y me empujó a mi cuarto para ocuparse. Pero es que la policía no se dio cuenta de que no me querían, porque mi madre les decía cosas simpáticas y les sonreía mucho y no les dijo que tuvieran ganas de tirarme a la basura del agujero ni nada. Así que yo creo que, si no te han tirado a la basura del agujero de pequeño, y ahora ya eres grande y no cabes, si quieres que la policía te encuentre en un agujero y te lleve con una familia nueva que te trate bien, tienes que cavarlo tú, y no hace falta que le pongas bombillas.

Esta noche voy a empezar a cavar en el patio, donde no se vea, para llevarme a la canija y que la policía nos encuentre a los dos, antes de que a ella, que sí que cabe en una mochila, la tiren a la basura y le encuentren una familia buena para ella sola y yo me tenga que quedar sólo y con la mala.

Relato publicado en la Revista Eñe digital el 11 de septiembre de 2015:

http://revistaparaleer.com/participa/vida-bajo-tierra-por-ana-gonzalez/

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